¿Tiene el Gintonic Propiedades Medicinales?

Tras esta pregunta, que puede resultar hasta filosófica dependiendo del momento del día y el lugar en el que se haga, hay mucho más allá que una simple respuesta afirmativa.

Vamos a ponernos en situación: todo surgió hace unos meses tras un memorable almuerzo entre amigos, frente a un plato tan madrileño como el cocido. Esta comida estuvo amenizada con risas, vinos, tuétano, chorizo, morcilla y demás sumandos de tan deslumbrante manjar capitalino.

Una vez terminado, surgió una voz en el grupo que dijo- ahora un buen digestivo- y una voz experta sugirió -tomemos un gintonic…

La respuesta, al margen del delicioso gusto que implicaba, realmente tenía connotaciones de experto médico.

Como suele ocurrir, los grandes inventos de la humanidad han sido descubiertos por casualidad.

Haciendo un poco de memoria histórica nos remontamos al origen de la ginebra, allá por la mitad del siglo XVI, cuando el médico flamenco Dr. Sylvius se encontraba ensayando destilados con centeno buscando remedios para los dolores de barriga y problemas renales. Se le ocurrió añadir a sus pócimas unas bayas de enebro, que dieron origen, al licor que años después fue comercializado como Jennever.

El origen de la tónica también tiene un componente azaroso, en este caso casi dos siglos después que el de la ginebra, cuando los soldados británicos destinados en las colonias tropicales ingerían quinina, por sus propiedades analgésicas y para prevenir la malaria.

Para disimular el mal sabor de la quinina y favorecer su digestión, la mezclaron con agua carbonatada, y de ahí surgió el origen de lo que hoy conocemos como tónica.

La tónica de aquella época tenía un sabor excesivamente amargo, por ser quinina mezclada únicamente con agua carbonatada, por lo que posteriormente los soldados la mezclaron con ginebra para suavizar su sabor, potenciando así los beneficios medicinales de ambas bebidas, y en especial sus ventajas “inmediatas” para el estomago, ya que se reducían los ardores que producían las comidas con tantas especias propias de dichas latitudes.

El gintonic que disfrutamos hoy en día nada tiene que ver con el de sus orígenes hace más de 200 años, principalmente porque el contenido en quinina de la tónica es mucho menor y los destilados de la ginebra se han perfeccionado notablemente. Sin embargo la esencia de ambas bebidas es la misma, y es que si algo es bueno y funciona, ¿por qué cambiarlo?

Por eso, la voz que sugirió tomar un gintonic aquella tarde para favorecer la digestión de la copiosa comida corroboró lo que multitud de estudios han demostrado y que ya fue descubierto por médicos y alquimistas pasados: que el gintonic no sólo favorece la digestión sino que también evita los ardores de estomago y la aparición de problemas renales.

A todo esto hay que añadirle que tienen un alto contenido en vitamina C, calcio, nada de colesterol y un bajo nivel de calorías, por lo que encima nos ayuda a mantener la línea. Ahora bien, no culpemos al gintonic de los efectos del cocido en nuestra figura!

Qué más se puede decir!!! disfruten de un delicioso gintonic, elaborado de cualquiera de las miles de formas posibles, pero eso sí….siempre con moderación.

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